Decadencia de los Ptolomeos (II)

Continuación del artículo  Decadencia de los Ptolomeos (I) y cuarta entrada sobre la temática de la última dinastía de faraones de Egipto.

Vamos a conocer la vida de ocho faraones cuyos reinados comienzan a ser realmente convulsos, a diferencia de los tres antecesores de Ptolomeo VII, que aún conservaban grandeza y poderío a pesar de su progresiva decadencia. Dan inicio fuertes guerras civiles y fatricidas que desangran al país del Nilo desde dentro, la lucha por la sucesión y la creciente influencia extranjera acrecientan los problemas que acercan lenta, pero inexorablemante a la desaparición de los faraones e independencia egípcias.

En el próximo artículo hablaremos sobre la familia directa de Cleopatra VII, última faraona, como preámbulo y para conocer la situación que llevó finalmente al ocaso de Egipto y su adhesión por Roma.


Ptolomeo VII Neo Filópator (145-144 a. C.)

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Rey de Egipto, hijo de Ptolomeo VI y de Cleopatra II, conocido como Neos Philopator. Ptolomeo VII, que ya había sido asociado al trono por su padre, le sucedió a su muerte, ocurrida en el 145 a.C., aunque gobernando bajo la regencia de su madre. La reina quedó, de hecho, desprotegida, y esta circunstancia fue aprovechada por su hermano Ptolomeo VIII, rey entonces de Cirenaica y Chipre, para regresar a Egipto; éste fue aclamado en Alejandría, y ello fue motivo de que Ptolomeo VII, junto con su madre (la regente) y otra hermana (la futura Cleopatra III), se refugiaran en Menfis. Aunque Cleopatra II contaba con la ayuda de dos generales de origen judío, Onías y Eupátor, así como con la de campesinos y colonos griegos, a Ptolomeo VIII le quedaba el camino libre para tomar el trono. También la estrategia política de Roma (deseosa de anexionarse la Cirenaica, cedida por Ptolomeo VIII a cambio de su apoyo) jugó en su favor. En cualquier caso, se acordó una reconciliación que interesaba tanto a Ptolomeo VIII como a su hermana, la regente Cleopatra II, y que finalizó por razones políticas con el matrimonio de ambos. Nada más conocer Ptolomeo VIII que su hermana-esposa estaba embarazada y que podría contar con un heredero directo suyo, ordenó asesinar al joven Ptolomeo VII, su sobrino e hijastro (y rey legítimo de Egipto). Cometido el crimen, nadie osó enfrentársele, ni siquiera su hermana-esposa Cleopatra II, la madre de Ptolomeo VII. Libre ya el camino, Ptolomeo VIII fue coronado rey único de Egipto en Menfis.

Cleopatra II Neo Filadelfos (145-116 a. C.)

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Reina de Egipto, hija de Ptolomeo V Epífanes y de Cleopatra I. Se casó en el 175 a.C. con su hermano Ptolomeo VI Filómetor, compartiendo ambos el poder; tuvieron tres hijos: Cleopatra Thea (reina de Siria), Ptolomeo VII y Cleopatra III. En el 170 a. C. Egipto entraba unilateralmente en guerra contra Antíoco IV Epífanes (6ª Guerra Siria) siendo Ptolomeo VI hecho prisionero, éste hecho provocó que los egipcios nombraran rey a su hermano pequeño (el futuro Ptolomeo VIII) conjuntamente con Cleopatra II, pero Ptolomeo VI fue liberado (por intercesión romana) y para recuperar el trono tuvo que ceder a su hermano pequeño Chipre y la Cirenaica, volviendo a ser rey único, conjuntamente con su hermana Cleopatra II, hasta su repentina muerte en el 145 a. C., fecha en la que dejaba como herederos a su hermana-esposa e hijo Ptolomeo VII, ésta circunstancia no fue aceptada por, el autoproclamado, Ptolomeo VIII, que reclamó e invadió Egipto desde la Cirenaica, Cleopatra II y su hijo tuvieron que abandonar Alejandría e instalarse en Menfis. Aunque la reina-regente contaba con la ayuda de dos generales de origen judío, Onías y Eupátor, así como con la de campesinos y colonos griegos, a Ptolomeo VIII le quedaba el camino libre para tomar el trono. También la estrategia política de Roma (deseosa de anexionarse la Cirenaica, y cedida a cambio de su apoyo, por Ptolomeo VIII) jugó en su favor. Por razones de política interna y de ambición personal, la reina-regente optó por casarse con su hermano Ptolomeo VIII, hombre sanguinario y cruel, ofreciéndole compartir el reino a tres: el joven Ptolomeo VII como rey, y como corregentes Cleopatra II y Ptolomeo VIII.

Estos deseos no se cumplieron, pues Ptolomeo VIII, al saber luego que Cleopatra II se hallaba encinta de él, no dudó en asesinar al joven Ptolomeo VII (su sobrino, hijastro y rey legítimo de Egipto) para así dejar el camino libre a su propio futuro hijo. La regente Cleopatra II hubo de aceptar el crimen y someterse a su hermano-esposo. Sin embargo, el veleidoso Ptolomeo VIII repudió luego a Cleopatra II y contrajo nuevas nupcias con su propia sobrina, Cleopatra III, mujer de enorme ambición y enemiga de su madre, Cleopatra II. Este matrimonio, denunciado por Cleopatra II como ilícito, originó un período de enfrentamientos familiares y sociales, que fue aprovechado por los alejandrinos para proclamar reina única a la juiciosa Cleopatra II (su joven hijo con Ptolomeo VIII, llamado Ptolomeo Menfítes, fue asesinado por su padre cuando éste se enteró que Cleopatra III estaba en cinta), iniciándose con ello una verdadera guerra civil. Tras la huida de Ptolomeo VIII y su sobrina-esposa Cleopatra III a Chipre y el episodio de la reina Cleopatra II en Siria, a donde había acudido a pedir ayuda militar a su yerno y sobrino Demetrio II Nicátor a cambio de ofrecerle la corona de Egipto, se produjo una incoherente reconciliación familiar, pues pudo más la ambición que cualquier otro sentimiento. En el 124 a.C., según testimonian las inscripciones y los bajorrelieves, se volvió a la regencia conjunta de las dos reinas (madre e hija) y del cruel Ptolomeo VIII, el esposo de ambas. Pocos años más tarde, en el 116 a.C., tras la muerte de Ptolomeo VIII, Cleopatra II gobernó con su hija y con su nieto, Ptolomeo IX, hasta el final de sus días en el 115 a. C. (se cree que fue envenenada por su hija, Cleopatra III).

Ptolomeo VIII Kakérgetes (144-116 a. C.)

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Rey de Egipto, conocido con los sobrenombres de Evergetes II (“el bienhechor”), Physcon (“el barrigudo”) y Kakergetes (“el malvado”). Reinó con el nombre (neswt bity) de Iua-en-netjerui-prui Setep-en-Ptah Iri-Maat-Ra Sekhem-ankh-en-Amon. Fue hijo de Ptolomeo V y de Cleopatra I y hermano de Ptolomeo VI. En tiempos de su hermano compartió el trono con él y con su hermana Cleopatra II durante unos pocos años (170-164 a.C.), para pasar a ser rey único en el 164-163 a.C. Sin embargo, tras una serie de enfrentamientos tenidos en el 163 a.C., hubo de exiliarse y pasar a reinar únicamente en la Cirenaica hasta el 144 a.C. A la muerte de Ptolomeo VI, se casó con Cleopatra II, la viuda de aquél (que era también su hermana), y regente de su hijo Ptolomeo VII. Ptolomeo VIII no dudó en asesinar a Ptolomeo VII, que era su sobrino e hijastro, cuando supo que Cleopatra II se hallaba encinta de él, para ocupar el trono y para así dejar el camino libre a su propio futuro hijo. A continuación instauró una era de terror, en la que se dedicó a perseguir y confiscar los bienes de todos los que en el pasado habían sido sus oponentes. Sin poder repudiar a su hermana-esposa Cleopatra II, Ptolomeo VIII, enamorado de Cleopatra III, hija y enemiga de la anterior, se casó con ella en el 141 a.C. Aquel matrimonio con su sobrina le causó serios problemas y enfrentamientos que finalizaron con la derrota y huida del propio Ptolomeo VIII, de su nueva esposa Cleopatra III y de sus hijos a Chipre en el 132 a.C.

Entre tanto, y al no existir heredero varón (Ptolomeo VIII había asesinado en el 131 a.C. a su hijo Ptolomeo Menfites, tenido con Cleopatra II, porque su nueva esposa y sobrina, Cleopatra III, estaba embarazada y quería que su heredero fuese hijo de ella), los alejandrinos proclamaron reina única a Cleopatra II, iniciándose con ello una verdadera guerra civil. Ptolomeo VIII al frente de un ejército pudo regresar a Egipto y sitiar a Cleopatra II en Alejandría. La reina pidió ayuda exterior e incluso, ante el cariz de los acontecimientos, hubo de refugiarse en Siria, en donde se hallaba su hija Cleopatra Thea, casada con Demetrio II Nicátor; sin embargo, no obtuvo ningún resultado práctico de su yerno. Ptolomeo VIII recuperó Alejandría y se dedicó a tomar represalias contra los que se habían opuesto a él, sin dudar en expulsar a los intelectuales que habían ayudado a Cleopatra II. Incluso se inmiscuyó en los asuntos de Siria como venganza contra Demetrio II, oponiéndole un usurpador llamado Alejandro II Zebina, que logró ocupar el trono sirio. En el 124 a.C., y por razones muy complejas, se reconcilió con su hermana-esposa Cleopatra II y proclamó una amplia amnistía. Muerto Ptolomeo VIII en el 116 a.C., dejó el poder en manos de Cleopatra III, su sobrina y segunda esposa (Cleopatra II ya vieja, falleció poco después) y en las de uno de sus hijos (los futuro Ptolomeo IX y Ptolomeo X) que ella designase. De Cleopatra III tuvo también a Cleopatra IV y Cleopatra V Selene. De Irene, una concubina griega, tuvo a Ptolomeo Apión, que reinaría en la Cirenaica a partir del 116 a.C. Aunque expulsó de Alejandría a muchos literatos y sabios contrarios a su causa, enriqueció con fondos la famosa Biblioteca de tal ciudad. Él mismo, según el historiador Ateneo, llegó a escribir unos Comentarios en 24 libros.

Cleopatra III Evérgetes (116-101 a. C.)

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Reina de Egipto, hija menor de Ptolomeo VI y de Cleopatra II. Mediante su matrimonio con Ptolomeo VIII, tío suyo y marido de su madre (a la que había repudiado para unirse a ella); Cleopatra III logró cumplir su ambición de llegar a ser reina de Egipto. Para ello hubo de vivir no pocas experiencias amargas (asesinatos de primos y sobrinos, la sublevación de Alejandría contra su esposo por el asesinato de toda la juventud de aquella ciudad, huida y exilio a Chipre…), pero todo lo superó dada su desmesurada ambición. En al año 124 a.C. llegó a ser corregente a un tiempo con su madre y con su esposo, que se habían reconciliado políticamente. Cleopatra III fue madre de cuatro hijos: Ptolomeo IX Látiros, Ptolomeo X Alejandro I, Cleopatra IV y Cleopatra V Selene. A partir de la muerte de su esposo Ptolomeo VIII, en el 116 a.C., a quien había exigido en el lecho de muerte que la nombrara heredera, gobernó (pues así lo exigía el testamento de su esposo) con su hijo mayor Ptolomeo IX, casado con su hermana Cleopatra IV, obligándole poco después, por razones de envidia, a que la repudiara y se casara con su otra hermana Cleopatra V. Estos manejos y la falsa acusación de que quería matar a su madre, obligaron a Ptolomeo IX a huir a Chipre, desde donde no dudó en actuar para combatir a su autoritaria madre-reina Cleopatra III, aunque sin mucho éxito. En el año 107 a.C., la reina asoció al trono a su otro hijo Ptolomeo X (casándose con él), a quien tampoco pudo manejar a su antojo, por lo que este hijo también se vio obligado a exiliarse poco después. Llamado poco después a Egipto para destronarla, Ptolomeo X, no dudó en asesinar a su madre en el año101 a.C., según cuenta el historiador Justino, antes de que su madre Cleopatra III le diera muerte.

Ptolomeo IX Látiros (116-107/88-82 a. C.)

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Rey de Egipto, hijo de Ptolomeo VIII y de Cleopatra III, conocido como Philometor, Soter II y Lathyros (“garbanzo”). Contó además con cuatro nombres (neswt bity): los tres primeros de idéntica grafía Iua-en-netjer-menekh-netjeret-maret-mut Senedjet Setep-en-Ptah Iri-Maat-Ra Sekhem-ankh-Amon y el cuarto, Iua-en-netjerui-menekhui Setep-en-Ptah Iri-Maat-Ra Sekhem-ankh-en-Amon. Su propia madre, Cleopatra III, que prefería a su hijo menor Ptolomeo X, proclamado rey de Chipre, intentó privar a Ptolomeo IX del trono, pero los alejandrinos se opusieron y la obligaron a nombrarle rey en el 116 a.C. Ptolomeo IX, persona de carácter bondadoso y reflexivo, se casó primero con su hermana Cleopatra IV, que por intrigas familiares acabaría siendo repudiada y expulsada de Egipto, años después sería asesinada en Antioquía en 112 a. C.; luego contrajo matrimonio con su otra hermana Cleopatra V, ésta, muy ambiciosa, lo abandonó cuando perdió el trono, se fue a Siria y se casó con príncipes Seléucidas, allí sería, muchos años después, asesinada por el rey Tigranes II de Armenia, 69 a. C.

Ptolomeo IX se vio obligado a compartir el trono con su inestable hermano en el 110-109 a.C. y a intervenir en las luchas entre judíos y sirios, ayudando a estos últimos. Pero en el año 107 a.C., acusado de planear el asesinato de su madre, fue destronado y hubo de exiliarse a Chipre y después a Siria. Mientras tanto, su hermano Ptolomeo X tomó el poder, cometiendo todo tipo de tropelías, llegando incluso a casarse con su propia madre, Cleopatra III, a la que acabaría asesinando en el 101 a.C. A ello siguieron años de inestabilidad que finalizaron con la huida de Ptolomeo X a Siria y el escándalo que supuso la profanación de la tumba de Alejandro Magno, de donde robó el sarcófago de oro y los tesoros. Tal personaje acabaría siendo derrotado en un combate naval cerca de Chipre en el año 88 a.C. Debido a ello, Ptolomeo IX pudo regresar a Egipto, ser aclamado como Pothinos (“el Deseado”) y recuperar el trono aquel mismo año, asociando al poder a su única hija legítima, Berenice III Filadelfos, tenida de su hermana Cleopatra IV, y que había sido también esposa de Ptolomeo X.

En el interior, aparte de las monumentales obras que hizo en Dendera, inició el templo de Hathor y Medamud, hubo de reprimir violentamente una sublevación en la Tebaida, y en el exterior intentó mantenerse neutral en el enfrentamiento bélico entre Roma y Mitrídates VI Eupátor del Ponto. Ptolomeo IX había tenido de una concubina griega a Ptolomeo Chipriota, que sería después rey de Chipre (entre el 80 y el 58 a.C.), al futuro Ptolomeo XII Auletes y a Cleopatra VI Trifena. A su muerte, el trono pasó de acuerdo con su voluntad y testamento a manos de su hija, la citada Berenice III Filadelfos, que se tuvo que casar con su ambicioso primo Ptolomeo XI (hijo ilegítimo de Ptolomeo X).

Ptolomeo X Alejandro I (107-88 a. C.)

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Rey de Egipto, llamado también Alejandro I (Alksntrs), hijo menor de Ptolomeo VIII y de Cleopatra III y hermano de Ptolomeo IX. Como gobernó en dos ocasiones, Ptolomeo X contó con dos nombres (neswt bity) el primero: Iau-en-netjer-menekh-netjeret-menekhet-sat-Ra Setep-en-Ptah Iri-Maat-Ra Sekhem-ankh-en-Amon, y el segundo, idéntico al primero, excepto en el comienzo (Mery en vez de Iua-en). Preferido por su madre, después de haber reinado unos años en Chipre, pudo ser asociado al trono egipcio en el 110-109 a.C. Apartado del poder, sin embargo, durante dos años, pudo recuperarlo en el 107 a.C., año en que Ptolomeo IX fue acusado de querer asesinar a su propia madre Cleopatra III. Tanto en la primera fase de su reinado, como durante la segunda, Ptolomeo X cometió todo tipo de tropelías, dada su ambición y locura. En la segunda se vio obligado, por razones políticas, a contraer nupcias con su propia madre Cleopatra III, a la que al parecer asesinó finalmente, por no querer someterse a sus caprichos (o él a los de ella), y luego se casó con su sobrina Berenice III Filadelfos, hija de Ptolomeo IX y de su hermana y esposa Cleopatra IV.

Durante su reinado, la Cirenaica, gobernada por su hermanastro Ptolomeo Apión, logró la independencia (tutelada por Roma). Expulsado Ptolomeo X finalmente de Egipto, huyó a Siria y reclutó un ejército, esperando recuperar por las armas el trono. Para pagar a sus mercenarios no dudó en profanar la tumba de Alejandro Magno, de donde robó el sarcófago de oro y los tesoros. Este hecho, unido a la ayuda que había prestado a los judíos, sublevó a los alejandrinos, a sus mercenarios, al clero y a la población indígena, por lo que se vio obligado a huir por segunda vez y refugiarse en Asia Menor. Una escuadra egipcia, sin embargo, lo persiguió hasta darle muerte cerca de Chipre en el año 88 a.C. Eliminado Ptolomeo X, el poder volvió a manos de su hermano Ptolomeo IX.

Berenice III Filadelfos (82-80 a. C.)

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Reina de Egipto, hija de Ptolomeo IX y de su hermana y esposa Cleopatra IV. Su niñez en la corte alejandrina fue muy azarosa debido a los constantes cambios en el gobierno egipcio y las guerras civiles que provocó; como única hija legítima del por entonces rey Ptolomeo IX fue designada corregente con él en el 112 a. C., en éste año su padre repudió a su madre Cleopatra IV y se casó con su otra hermana Cleopatra V. En el 107 a. C. su padre fue expulsado de Egipto y tuvieron que refugiarse en la isla de Chipre, siendo coronado rey de Egipto su tío Ptolomeo X. Berenice III regresó a Egipto en el 101 a. C., ese mismo año tuvo que casarse con su tío, convirtiéndose en reina de Egipto, y teniendo que soportar las locuras de su tío-esposo, hasta que éste murió en el 88 a. C en un combate naval cerca de Chipre, año en el que su padre recuperó el trono junto con ella como corregente. Muerto su padre Ptolomeo IX, Berenice III fue reina en solitario durante casi dos años: reprimió una nueva sublevación en la Tebaida y realizó importantes obras públicas; hasta que su primo Ptolomeo XI (hijo de Ptolomeo X y de madre desconocida) reclamó el trono de su padre (con el apoyo de Roma) y la obligó a casarse con él, pero éste, deseoso de gobernar sólo, la asesinó en el 80 a. C. (sólo un mes después de la boda). Con la muerte de la reina Berenice III, termina la rama legítima de la dinastía Lágida.

Ptolomeo XI Alejandro II (80 a. C.)

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Rey de Egipto, llamado también Alejandro II (Alksntrs), hijo de Ptolomeo X y de una primera esposa de nombre desconocido (quizás una concubina). Su infancia transcurrió en Alejandría y su adolescencia en la isla griega de Cos, adonde había sido enviado por su abuela Cleopatra III para ser allí educado con sus primos Lágidas, el futuro  Ptolomeo XII y Ptolomeo Chipriota, (era costumbre enviar a los miembros ilegítimos de la dinastía a la isla griega de Cos). Cuando Mitrídates VI Eupátor, rey del Ponto, conquistó la isla de Cos en el año 88 a.C., Ptolomeo Alejandro fue llevado prisionero, con sus primos, a Pérgamo (la capital del nuevo reino creado por el póntico Mitrídates VI). Al parecer, pudo huir al cabo de cuatro años y llegar a Roma, en donde solicitó la protección del dictador Lucio Cornelio Sila para, apoyado por éste, reclamar el trono de Egipto por ser descendiente directo-indirecto de los Lágidas. Le fue impuesta como condición el casarse con su prima, la legítima reina Berenice III que había recibido el trono por la herencia de su padre Ptolomeo IX, y además era viuda de Ptolomeo X (padre de Ptolomeo XI).

Deseoso de gobernar solo, hizo asesinar a su prima y esposa un mes después de la boda. Este crimen fue el causante de que a su vez Ptolomeo XI muriera asesinado por linchamiento y fuera posteriormente troceado por los alejandrinos (muy agradecidos a la pobre Berenice III), tras un reinado en solitario de tan sólo diecinueve días. Esta circunstancia motivó el que no se conservaran cartuchos con su titulatura o, al menos, el que ésta no sea conocida en la actualidad. La desaparición de ambos esposos supuso un vacío de poder en Egipto, país que, según se decía (aunque no existían documentos verídicos), había sido dejado en herencia a Roma por Ptolomeo XI, si no tenía herederos, como agradecimiento a su apoyo para hacerse con el trono egipcio.

Muerto Ptolomeo XI, los egipcios se apresuraron en buscar a un miembro ilegítimo de la dinastía para que tomara el trono, evitando de esta manera, que éste recayera en manos de los sirios Seléucidas o de los bárbaros romanos.


Bibliografía detallada por el autor:

Enciclopedia Universal Clásica

Enciclopedia Encarta

Historia de las Civilizaciones

La Historia y sus Protagonistas

Historia del Arte

Atlas Histórico

El Mundo de los Romanos

Egiptomanía


Autor:

Emily Ayuso Cantero

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Decadencia de los Ptolomeos (I)

Continuamos con la serie de artículos sobre los distintos gobernantes de la dinastía de los Ptolomeos de Egipto.

Tras el primer artículo que explicaba sus orígenes y su genealogía ” Dinastía Ptolemaica ” conocimos la vida de los tres primeros reyes ” Esplendor de los Ptolomeos ” en la que se funda el imperio por Ptolomeo I, heredero del Divino Alejandro y supone la etapa de mayor esplendor político y cultural, como ejemplifican la edificación de la grán Biblioteca y el Faro de Alejandría, que sería considerado una de las siete maravillas del mundo antiguo.

A partir del reinado de Ptolomeo III, el imperio va sufriendo una progresiva decadencia. En este artículo conoceremos la biografía de tres reyes que pueden considerarse bisagra entre la etapa de máximo apogéo y la decadencia en la que Roma empieza a influenciar politicamente y las intrigas palaciegas están presentes en cada reinado.


Ptolomeo IV Filópator (221-204 a. C.)

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Rey de Egipto, hijo de Ptolomeo III y de Berenice II. Ptolomeo IV, de natural indolente y de costumbres licenciosas, depositó su confianza y poder en personas sin escrúpulos; entre ellas, Sosíbio, un griego alejandrino, hábil y ambicioso; Agatocleia, peligrosa mujer que ejerció como sacerdotisa y amante del rey; y el hermano gemelo de esta, Agatócles, que también ejerció como sacerdote y amante del rey. Dichos personajes indujeron a Ptolomeo IV a eliminar a algunos de sus familiares, entre ellos, su propia madre Berenice II, su hermano Magas y su tío Lisímaco, así como a otros personajes importantes, entre ellos Cleómenes III de Esparta, que se encontraba refugiado en Egipto. Ptolomeo IV, llamado Philopator (“el que ama a su padre”, nombre aplicado por antífrasis, pues se le acusó de haber envenenado a su progenitor), y que gobernó con el nombre (neswt bity) de Iua-en-netjerui-menkhui Setep-en-Ptah Userka-Ra Sekhem-ankh-en-Amon, se vio obligado a participar en la 4ª Guerra Siria (219-217 a.C.), suscitada unilateralmente por Antíoco III Megas, quien a la vista de la corrupción cortesana y del abandono del rey, y creyendo que Egipto sería presa fácil, se lanzó a atacar las posesiones celesirias, fenicias y palestinas de Egipto. Sin embargo, Ptolomeo IV, ante la pérdida de importantes territorios reaccionó y pudo derrotarlo en la batalla de Rafia (217 a.C.), gracias a la ayuda de tropas egipcias indígenas (unos 30.000) y a unos pocos mercenarios tracios, peloponésicos, galos, persas y libios (algo que no ocurría desde Alejandro Magno, pues ningún ejército griego -en este caso el del rey Antíoco III- había sido vencido por uno indígena). La victoria traería, sin embargo, fatales consecuencias, pues provocó el despertar del nacionalismo egipcio, que por supuesto fue apoyado e incentivado por el todo poderoso clero indígena (antes apartado del poder), comenzando a prevalecer la influencia egipcia sobre la griega en la Corte. Pillajes y disturbios se originaron por todas partes, e incluso una zona de su reino, la Tebaida, llegó a proclamarse independiente en el 207 a. C. (poco después recuperada).

Ptolomeo IV propagó el culto a Dionisos y concedió exenciones fiscales al clero indígena. Protegió también a los poetas (llegó a dedicar un templo a Homero) y erigió diversas construcciones en diferentes lugares de Egipto (Assuán, Dakka, Deir el-Medineh y Menfis). Casado con su hermana Arsínoe III, no dudó también en intentar eliminarla, tarea esta de la que se encargaron Sosíbio, Agatócles y Agatocleia. A la muerte de Ptolomeo IV le sucedió su único y joven hijo, Ptolomeo V, que había sido asociado al gobierno desde su nacimiento en el 206 a. C.

Ptolomeo V Epífanes (204-180 a. C.)

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Rey de Egipto, conocido como Epiphanes (“el ilustre”), era hijo de Ptolomeo IV y de su hermana y esposa Arsínoe III. Ya desde su nacimiento había sido asociado por su padre al trono, que ocupó finalmente a la muerte de aquél, cuando contaba con tan sólo cinco años de edad. Reinó con el nombre (neswt bity) de Iua-en-netjerui meruy-itu Setep-en-Ptah Userka-Ra Sekhem-ankh-Amon. Los primeros momentos de su nominal reinado estuvieron controlados por los ambiciosos Sosíbio, Agatócles y su hermana gemela Agatocleia, que habían gozado de enorme influencia durante el reinado de su padre, Ptolomeo IV. Desaparecido este rey, cuya muerte trataron de ocultar, los intrigantes dieron también muerte a Arsínoe III, la madre y tutora de Ptolomeo V, para evitar que ejerciera de regente. Poco después, una vez muerto Sosíbio, Agatócles se convirtió en regente al esgrimir un testamento que luego resultó ser falso. Después de intentar dar muerte al joven Ptolomeo V, Agatócles y su hermana fueron linchados por los ciudadanos de Alejandría, cuando el niño rey salió de palacio pidiendo ayuda, entonces el poder pasó a manos de Tleopólemo, Gobernador de Pelusio y Guardián del Gran Sello.

En las luchas contra sirios y macedonios (Antíoco III Megas y Filipo V Nicátor habían acordado en secreto apropiarse de los territorios egipcios en el extranjero), dentro del contexto de la 5ª Guerra Siria (202-201 a.C.), Ptolomeo V fue derrotado en Paneion y Escopas, y sus soldados mercernarios se vieron obligados a refugiarse en Egipto. Esta acción significaba para Ptolomeo V la pérdida definitiva de Celesiria, Fenicia, Judea y Caria, acentuando la decadencia del reino Lágida. Firmada la paz (en la que habían intervenido los romanos, llamados a Egipto por Ptolomeo V) el rey egipcio, que tenía dieciocho años de edad, se casó con Cleopatra I, una hija de su antiguo enemigo Antíoco III de Siria. Ésta le aportó como dote la perdida Celesiria y, además, Fenicia y Judea (sólo sus impuestos, no los territorios), y le dio tres hijos (todos fueron reyes): Ptolomeo VI, Cleopatra II y Ptolomeo VIII. Ptolomeo V fue coronado en dos ceremonias separadas: la primera de ellas tuvo lugar en Alejandría y fue según el rito greco-macedonio (antes la única coronación) y la segunda se desarrolló en Menfis (la milenaria capital egipcia), y en el curso de la misma, Ptolomeo V fue coronado como faraón en el templo del dios Ptah. Se trata pues del primer soberano Lágida que se sometió a la ceremonia de coronación de los antiguos reyes del Alto y Bajo Egipto; pero este proceso de asimilación de la monarquía greco-macedonia hacia la tradición egipcia no era gratuito. En efecto, la deteriorada situación tanto en el interior como en el exterior, habían acentuado la decadencia de la monarquía, dejando al joven rey impotente ante el clero egipcio. Ahora, en 197 a. C., la monarquía “extranjera” obtuvo garantías de apoyo por parte del “renacido” poderoso clero egipcio, en el momento crítico por el que atravesaba ésta, pero a cambio el clero iba a obtener la exención de impuestos, exactamente igual que durante la V dinastía (derogados definitivamente por Cleopatra VII), y la derogación de reunirse en sínodo una vez al año en Alejandría. De este modo, el 27 de marzo del 196 a. C., fue promulgado el “Decreto de Menfis”, el cual se ha hecho especialmente popular por la Piedra Rosetta.

Rosetta Stone

Este Decreto, fue pues promulgado bajo presiones socioeconómicas radicalmente distintas a las vigentes cuando se promulgó el “Decreto de Cánopo” de Ptolomeo III, y en este sentido es significativo que esta vez fuese redactado originalmente en egipcio y ser después traducido al griego, contrariamente a como se redactó el “Decreto de Cánopo”. También el “Decreto de Menfis” contiene el protocolo faraónico completo de Ptolomeo V, en tanto que como faraón le correspondía.

Es obvio que los primero Lágidas habían desdeñado ostentar en sus decretos el antiguo protocolo faraónico (pues ante todo se consideraban griegos y no egipcios); pero el joven Ptolomeo V debió doblegarse y aceptarlo por imposición de los “renacidos” sacerdotes del clero egipcio. Se vio luego envuelto en las sublevaciones de la Tebaida y también del delta, que siempre fueron violentamente sofocadas a fin de evitar la división del reino. Ptolomeo V Epífanes murió, al parecer, envenenado por sus intrigantes cortesanos, y fue sucedido por su hijo mayor Ptolomeo VI.

Ptolomeo VI Filómetor (180-145 a. C.)

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Rey de Egipto, hijo de Ptolomeo V y de Cleopatra I. Durante su minoría de edad (su padre había muerto probablemente envenenado en el 180 a.C.) la regencia quedó en manos de su madre hasta el 176 a.C., fecha de su muerte. El reino pasó entonces inmediatamente a ser controlado por dos funcionarios: el eunuco Euleo, y un anciano sirio de nombre Leneo. Tres años después, Ptolomeo VI se casó con su hermana Cleopatra II, la cual fue nombrada corregente en el año 170 a.C., momento de la mayoría de edad de Ptolomeo VI. Entonces ocupó el trono con el nombre (neswt bity) de Iua-en-netjerui-prui Setep-en-Ptah Khepri Iri-Maat-Amon-Ra, y fue conocido como Philometor (“el que ama a su madre”). Al mismo tiempo fue nombrado corregente su hermano pequeño, el futuro Ptolomeo VIII (hasta que Ptolomeo VI concibiera herederos con su hermana y esposa Cleopatra II).

En el 170 a.C., Egipto intentó recuperar su perdida preponderancia y declaró la guerra a Antíoco IV Epífanes (6ª Guerra Siria 170-168 a. C.). Los primeros acontecimientos militares fueron favorables a Antíoco IV, que era tío de Ptolomeo VI, al derrotar a las tropas egipcias cerca de Pelusio. Ptolomeo VI fue hecho prisionero, circunstancia que utilizaron los egipcios para proclamar rey a Ptolomeo VIII y a Cleopatra II. Pero Ptolomeo VI fue liberado (por intercesión romana) y regresó a Egipto; se daba así la circunstancia de que dos Ptolomeos, hermanos carnales, fueron proclamados a la vez reyes de Egipto. Las intrigas, el malestar de los soldados y la enemistad de los dos hermanos motivaron que se hubiera de pedir ayuda a Roma otra vez, entonces la potencia más significativa del Mediterráneo, la cual ordenó a Antíoco IV, por la intercesión de Popilio Lenas, su no intervención en los asuntos internos egipcios. Después de una serie de enfrentamientos y estrategias políticas, Ptolomeo VI fue coronado de nuevo rey único de Egipto y su hermano fue nombrado rey de Cirenaica con control también sobre Libia y Chipre. En su segundo reinado Ptolomeo VI tuvo el nombre (neswt bity) de Iua-en-netjerui-prui Setep-en-Ptah Iri-Maat-en-Amon-Ra-er-neheh. Para ganarse la amistad y fidelidad de los judíos de Egipto, autorizó al exiliado Onías IV, sumo sacerdote de los judíos, la construcción de un templo rival al de Jerusalén en Leontópolis (cerca de Heliópolis), en el año 154 a.C. Al morir el rey sirio Demetrio I Sóter (sobrino del rey Antíoco IV y primo de Antíoco V) en el 150 a. C., el pueblo de Antioquía ofreció la corona Seléucida a Ptolomeo VI (también primo de Demetrio I), que la rechazó por miedo a la cólera de Roma, que no aceptaría un Egipto excesivamente poderoso, pero sí se mezcló en las luchas civiles seléucidas al acudir a la llamada de su hija Cleopatra Thea, casada con el usurpador Alejandro I Bala (asesino de Demetrio I), para apoyarle en contra Demetrio, el legítimo heredero (hijo de Demetrio I). Sin embargo, Ptolomeo VI abandonó a su yerno y apoyó al legítimo heredero, a la sazón Demetrio II Nicátor, que también se casaría con Cleopatra Thea. Ptolomeo VI murió como consecuencia de las heridas recibidas en la batalla del río Oinoparas. Le sucedió su joven hijo Ptolomeo VII y su esposa Cleopatra II como regente, algo que no aceptó su hermano Ptolomeo VIII.


Bibliografía detallada por el autor:

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Egiptomanía


Autor:

Emily Ayuso Cantero

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Esplendor de los Ptolomeos

Tras el primer artículo Dinastía Ptolemaica de Emily Ayuso Canteroen el que conocíamos los orígenes de la dinastía heredada del grán Alejandro, comenzamos con este una serie de artículos en los que trabajaremos de manera breve pero completa, las vidas y logros de los faraones de esta dinastía.

Para comenzar veremos en este artículo a los tres primeros Ptolomeos, con los que Egipto y la cultura griega vivieron un grán esplendor económico y principalmente cultural, llegando a considerarse su capital, Alejandría, el faro de conocimiento del Mediterráneo.

En los artículos sucesivos hablaremos sobre la etapa media del reino, la decadencia del mismo hasta su última etapa de esplendor con el reinado de Cleopatra VII, a la que dedicaremos en exclusiva varios artículos, y la final anexión y conquista de Egipto por la nueva potencia dominante en el Mediterráneo, Roma.


Ptolomeo I Sóter (305-283 a. C.)

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Rey de Egipto, hijo de Lagos, comandante militar macedonio, y de su primera esposa Arsínoe.

Ptolomeo I, conocido como Soter (“El Salvador”) y nacido en Macedonia, fue amigo de la infancia y luego valiente y distinguido general de Alejandro Magno, recibiendo a la muerte de éste, en el 323 a.C., la satrapía (gobierno) de Egipto. En el subsiguiente acuerdo y reparto que se efectuó pudo conservar el control de su satrapía (Triparadiso, 321 a. C.). Aunque participó en numerosas guerras, se centró en establecer un dominio sólido e independiente en Egipto, y pudo además controlar la Celesiria (que abandonó en el año 310 a.C. al ser derrotado su hermano Menelao, gobernador de la misma), Chipre y Cirenaica, así como algunas islas del Egeo y de las costas anatólicas. Ptolomeo I tomó el título de Rey en el 305 a.C., adoptando el nombre (neswt bity) de Mery-Amon Setep-en-Ra, conservando todos los títulos y prerrogativas de los faraones. Participó en la Batalla de Ipso (301 a. C.) del lado de Lisímaco I de Tracia, Seleuco I de Asia y Casandro I de Macedonia contra Antígono Monoftálmos (el Cíclope) que controlaba toda el Asia Menor y Mesopotamia, vencido éste los vencedores se repartieron sus territorios  y a Ptolomeo I le correspondió Caria y Licia. Terminadas las guerras, entre otras prioridades, se dedicó a fundar ciudades (como la de Ptolemais), restaurar templos (los de Naúcratis, Hermópolis, Coptos…) y a embellecer la capital del reino, Alejandría; de hecho, fue el iniciador de la construcción del famoso Faro de esta ciudad, obra de Sóstratos de Cnido, y que terminaría Ptolomeo II, su hijo y sucesor.

Asimismo, dio un gran impulso cultural a tal ciudad: hizo venir a importantes personajes y comenzó a reunir una nutrida biblioteca en un Museion apropiado (él mismo escribió una historia sobre Alejandro Magno).

En el aspecto social, organizó a los inmigrantes greco-macedonios en las ciudades de Alejandría y Ptolemais donde se mezclaron escasamente con el elemento autóctono, configurándose en una reserva de tropas fieles y en baluartes del helenismo entre los egipcios, llamadas Cleruros.

En el campo religioso, creó una nueva religión, con un culto que practicaron a la vez egipcios y griegos, al instituir los cultos de Serapis (nueva divinidad resultante de la suma de Osiris y Apis)

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y de Alejandro Magno, cuyo cuerpo había traído desde Babilonia a Alejandría, en donde le edificó una magnífica tumba (llamada Soma) todavía no localizada. Ptolomeo I estuvo casado con Arteka, hija del faraón Nectánebos II, pero luego la repudió y se casó con Eurídice, hija de Antípatro, de la que tuvo cinco hijos: Ptolomeo Ceraunos, Meleagro, Lisandra, Ptolemaida y Teoxone. Repudiada también aquélla, se casó con su hermanastra Berenice I, (hija de su padre con Antígone, otra hija de Antípatro) que le dio otros cuatro hijos: Arsínoe II, Filotera, Argeo y Ptolomeo II, a quien asoció como corregente en el año 285 a.C.


Ptolomeo II Filadelfos (283-246 a. C.)

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Rey de Egipto, hijo de Ptolomeo I y de su esposa Berenice I. Reinó durante dos años asociado a su padre, y ya solo, con el nombre (neswt bity) de Userka-Ra Mery-Amon, a partir del 283 a.C.; de carácter melancólico y pacifista, este rubio de ojos azules al que le gustaba la alquimia, tuvo como primer preceptor a Estratón de Lampsaco y como segundo a Filetas de Cos; Emprendió durante su reinado diferentes guerras: contra su hermanastro Magas (hijo de Berenice I, su madre, y de un tal Filipo), que se había proclamado independiente en la Cirenaica; contra Antígono I Gonatas de Macedonia (por el control de Grecia y sus islas), y contra los reyes sirios Antíoco I Sóter y Antíoco II Theos, éstas en el contexto de las llamadas Guerras Sirias (1ª y 2ª Guerra Siria), pero ello no impidió que su época significase la del apogeo del Imperio Ptolemaico, pues llegó a controlar extensos territorios en Asia Menor, Fenicia e islas griegas; apoyó la creación de la Liga Aquea y la independencia protegida de Atenas (Guerra de Cremónidas) y de Esparta, todo ello le dio el título de Leader de los griegos; es en este momento cuando envía una embajada a Roma (la ciudad más importante de Italia), para extender su influencia diplomática por todo aquel “Lago Griego” que era el Mediterráneo.

La prosperidad económica y una buena administración (entre cuyos logros hay que mencionar la creación de una banca real) le permitieron la realización de grandes construcciones en Alejandría (palacios, santuarios, terminar y ampliar el Museion, bibliotecas, puertos, finalización del famoso Faro…),

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así como diferentes expediciones y fundaciones de emporios en el Mar Rojo (como la ciudad de Berenice); continuó con la labor organizativa y helenizadora de su padre.

Ptolomeo II se casó primero con Arsínoe I, hija de Lisímaco I de Tracia y nieta de Antípatro, que le dio tres hijos: Ptolomeo III (el mayor y el que sería su sucesor), Lisímaco y Berenice Syra, esta última futura esposa de Antíoco II Theos de Siria. Repudiada Arsínoe I bajo el pretexto de una traición y desterrada a Coptos, en el sur de Egipto, Ptolomeo II contrajo nuevas nupcias con su hermana mayor Arsínoe II, viuda entonces de Lisímaco I de Tracia y mujer muy bella y de gran carácter, que no le dio ningún hijo. Tal matrimonio le valió el sobrenombre de Philadelphos (“la que ama al hermano”, sobrenombre en realidad dado a su hermana y esposa Arsínoe II, y que se le aplicó a Ptolomeo II después de muerto).

Ptolomeo II fue el creador del sistema bancario ptolemaico (el más avanzado de la antigüedad) que le reportó grandes beneficios económicos y que le permitió llevar a cabo las campañas militares y las construcciones públicas; creó un tribunal jurídico dividido y diferenciado para griegos, llamado Dicasterios, para egipcios, llamados Locritas, y un tribunal real y unitario para ambos, llamado Chrematistas; instituyó la obligación de reunir al sínodo sacerdotal egipcio una vez al año en Alejandría y la fiesta de las Ptolemaias (muy parecidas a los juegos olímpicos) en honor de sus padres divinizados, y en el 271 a.C. el culto a los dioses Adelfos, en honor de él mismo y de su hermana-esposa Arsínoe II (deificada con el nombre de Afrodita Zefiritis).


Ptolomeo III Evérgetes (246-221 a. C.)

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Rey de Egipto, hijo de Ptolomeo II y de Arsínoe I, conocido como Evergetes (“el bienhechor”), o también como Tryphon (“el barrigón”).

Ptolomeo III pudo acceder al trono sin que sus derechos fueran cuestionados por su tía Arsínoe II, la nueva esposa-hermana de su padre. Muy pronto, en el 246 a.C., comenzó a reinar con el nombre (neswt bity) de Iua-en-netjerui-senui Setep-en-Ra Sekhem-ankh-en-Amon. Se casó con su prima Berenice II, hija de Magas de Cirene (un hijo de su abuela Berenice I y de un tal Filipo), lo que significó para Egipto la recuperación de aquella región.

Por otro lado, su hermana Berenice Syra, esposa de Antíoco II Theos de Siria, le solicitó ayuda para hacer frente a las intrigas que habían provocado la muerte de su esposo. Antes de que Ptolomeo III llegara en su ayuda, la propia Berenice Syra y su hijo (un bebé) habían sido asesinados. Como venganza, Ptolomeo III saqueó Antioquía (capital de Siria), dando comienzo así la 3ª Guerra Siria (246-241 a.C.), en la que se enfrentó a Laódice, la primera esposa de Antíoco II Theos, y a su hijo Seleuco II Calínico. Ptolomeo III llevó sus armas incluso contra la propia Babilonia, de la que extrajo un rico botín de 40.000 talentos, también pudo recuperar las estatuas de los dioses egipcios llevadas allí tiempo atrás por los emperadores persas Darío II y Cambises II, según se sabe por la inscripción de la localidad de Adulis en el Mar Rojo. Dicho texto enumera todas sus conquistas en Babilonia, Susania, Asia Menor, Tracia y Etiopía.

Una serie de disturbios suscitados en Egipto le obligaron a interrumpir sus campañas y regresar. Firmada la paz en el 241 a.C., Ptolomeo III ayudó a la Liga Aquea y a Cleómenes III de Esparta a luchar contra el dominio del rey macedonio Demetrio II Etólico, en las tierras helénicas; estableció el dominio naval egipcio en el mar Egeo.

Ptolomeo III fue hombre muy culto; fue amigo de Eratóstenes y llegó a recibir las enseñanzas de Apolonio de Rodas. En el interior, continuó con la política organizativa y helenizadora de sus antecesores; para reorganizar eficazmente la administración, intentó imponer un nuevo calendario (Decreto de Cánopo del año 238 a.C.), pero no tuvo éxito. También hubo de devaluar las acuñaciones de moneda (el dracma) ante la carencia de plata, con lo que se inició un periodo de inflación y de decadencia económica (al final de su reinado). A él se le debe el inicio de la construcción del templo de Horus en Edfú, que sería inaugurado más tarde, en época de Ptolomeo VIII.

A su muerte, posiblemente envenenado, le sucedió su hijo mayor, Ptolomeo IV. Tras la muerte de Ptolomeo III, puede considerarse que el poderío ptolemaico ha llegado a su apogeo, y con sus sucesores entra en decadencia.


Bibliografía detallada por el autor:

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Autor:

Emily Ayuso Cantero

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Cosmogonía solar

Egipto ha enamorado y fascinado a lo largo de toda la Historia, siempre ha poseído un halo de magia y misterio, que extrañamente no es orígen de nuestro desconocimiento de la misma, sino que cuanto más se conoce de su cultura y religión, más misteriosa y fascinante se vuelve.

Las tierras del Nilo son junto a Mesopotamia una de las tierras de los orígenes culturales del hombre. Aquí, fruto de la sedentarización, surgieron las primeras manifestaciones artísticas, culturales, y una religión completamente original, que pasó de ser de simples adoradores de la naturaleza, a diversificarse de una manera tán rica y diversa que no podrá igualarse.

Este artículo habla precisamente de la doctrina heliopolitana de la Creación, es decir, cuenta la creación del mundo según la religión de los antiguos egípcios. Veremos que toda construcción tiene un porqué, que la vida no se entendía sin la religión que todo lo impregnaba, y por último puede que nos venga a la cabeza lo que más interesante me resulta de esta religión, equivalencias con otras religiones más modernas, como pueden ser la griega, romana, cristianismo, etc. las cuales se nutrieron o asimilaron elementos de esta primera religión.


Heliópolis significa en griego “La ciudad del Sol”, ciudad en la que se sitúa el centro de origen de la religión solar egipcia, la cual explica la creación del mundo a través de la Cosmogonía solar:

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Situación de Heliópolis.

En un primer momento, según los sacerdotes heliopolitanos, antes de la creación del mundo solo existía el Nun, un espacio sombrío, silencioso y acuoso.

El primer elemento surgido de la nada es el llamado Benben o Colina Primordial, es el nacimiento de la tierra entre las aguas del Nun. En este primer paso ya podemos observar varias extrapolaciones del mundo real. El Benben hace alusión a las primeras tierras fértiles surgidas tras las inundaciones del Nilo, base de la vida en el antiguo Egipto. Por otro lado, podemos ver como las pirámides, obeliscos y piramidiones, lejos de ser un simple elemento estético, son siempre elementos rituales que evocan la creación de esta primera colina.

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Pirámides de Khufu, Jafra y Menkaura.

El segundo ente aparecido en el Nun es al pájaro primordial, el llamado Ave Benu, representado por una lavandera egipcia o una garza real. Este ave se posa sobre la colina recién surgida de la aguas y grazna, implicando la aparición del sonido frente al silencio.

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En este texto funerario, se hace referencia a Ave Benu:

“Este … ha graznado, en tanto que ganso.

Este … se ha posado en la planicie yerma que está sobre la isla grande. (Benben)

Este … se ha elevado hacia arriba.”

El tercer ente que aparece durante la creación es el Demiurgo solar, el dios Sol Atum, significando la aparición de la luz frente a las tinieblas del Nun.

El Demiurgo es una divinidad con tres aspectos diferenciados:

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Khepri, el sol de la mañana, dios representado con cabeza de escarabajo.

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Re, el sol del mediodía, representado con cabeza de halcón y tocado de disco solar y aureo.

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Atum, el sol del atardecer, dios con forma humana y tocado con la doble corona del alto y bajo Egipto.

El siguiente paso en la creación es la aparición de la primera pareja divina, el dios Shu, símbolo del aire y Tefnut, que simboliza la humedad o la luz.

Al encontrarse solo el Demiurgo solar, crea a los hermanos Shu y Tefnut a través de la masturbación, como describen en uno de los textos de la pirámides:

“Es Atum quien vino a la existencia como aquel que se masturbó en Heliópolis.

Agarró su falo con su puño para provocar el orgasmo con él

y los dos hijos-hermanos nacieron, Shu y Tefnut”. 

Llama la atención los explícito del texto, siendo la sexualidad y fertilidad un elemento muy importante de la religión egipcia, como ya vimos en el artículo Orígenes de la sexualidad.

De Shu y Tefnut surge la segunda pareja divina, formada por los dioses Geb, que simboliza la tierra, y Nut, que es símbolo del cielo.

A continuación, se produce un ordenamiento del espacio entre los nuevos entes surgidos de la creación. Geb (la tierra) es separado de Nut (el cielo) por su padre Shu, el dios del aire.

En un texto de los ataúdes se puede leer como el propio Shu habla del proceso:

“Estoy cansado desde que he levantado a mi hija Nut sobre mi, para entregársela a mi padre Atum como morada.

He colocado a Geb bajo mis pies; este dios, qué el mantenga unidas las Dos Tierras para mi padre Atum”.

En esta representación se puede observar el rol de cada unno de los dioses en el equilibrio del universo y la barca del rey difunto:

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Por último, de la unión de Geb y Nut, aparece la cuarta generación de dioses primordiales, Osiris, Isis, Seth y Neftis, completando la que es llamada Enéada de Heliópolis, el conjunto de nueve dioses primordiales.

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“¡Oh grán Enéada que está en Heliópolis,

Atum, Shu, Tefnut, Geb, Nut, Osiris, Isis y Neftis,

hijos de Atum! Extended su deseo (de regeneración) sobre su hijo (el rey difunto), en vuestro nombre de nueve arcos”.


CERVELLÓ, Josep. (2014): Curso egiptología UAB 2ª ed. Coursera

HAGEN, Rose-Marie y Rainer. (2010): Egipto, hombres, dioses y faraones. Ed. Taschen.

Dinastía Ptolemaica

Comenzamos una serie de artículos sobre la dinastía de los Ptolomeo, señores del Egipto de los faraones, reino que heredaron a la muerte de Alejandro Magno y supieron llevar a una nueva edad dorada, llegando a ser el faro cultural en el Mediterráneo y mecenas del helenismo hasta su conquista por Roma.

Este es el primero de una serie de artículos, escritos por Emily Ayuso Cantero (datos al final del artículo), los cuales nos hablarán de una de las dinastías más brillantes de la Edad Antigua, comenzando por un artículo de visión general, conoceremos posteriormente a los más notables miembros de la dinastía, y finalmente compartirémos un amplío y muy bien trabajado artículo sobre la última reina de Egipto, Cleopatra VII.


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Genealogía de la dinastía Lágida (305-30 a. C.).

La dinastía Ptolemaica, llamada así porque todos sus reyes recibieron el nombre de Ptolomeo; fue fundada por un general de Alejandro III Magno, Ptolomeo, quien desempeñó un papel importante en sus últimas campañas por Asia Mayor. Era hijo de Lagos (por lo que también se conoce como dinastía Lágida), aunque, según un rumor no desmentido en su época, en realidad era hermanastro de Alejandro, quien le tuvo gran consideración. Esta dinastía gobernará Egipto, desde la muerte de Alejandro Magno en el 323 a. C., hasta que pasó a ser una provincia romana en el 30 a. C

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Detalle de Alejandro Magno en “El mosaico de Issos”, Pompeya.

Cuando muere Alejandro Magno en el año 323 a. C., sus esposas Estatira, la hija de Darío III, y Roxana, princesa sogdiana, habían concebido posibles herederos. Alejandro no había designado un sucesor, ya que poco antes de su muerte y ante el requerimiento de Pérdicas, al que entregó su anillo, indicó tan sólo: “Hoti to kratisto”: Al mejor hombre. Pérdicas asumió la regencia, en la que se inicia una violenta lucha por el poder con los asesinatos de Estatira, Roxana y el hijo de ésta con Alejandro (Alejandro IV Aigos), Filipo III Arrideo (hermanastro de Alejandro), Pérdicas, Cleopatra (hermana de Alejandro y esposa de Alejandro el Epirota, rey de Epiro) y su madre Olimpia.

Ptolomeo se instala como sátrapa de Egipto, en nombre de los sucesores de Alejandro, Filipo III Arrideo y Alejandro IV Aigos, donde intenta permanecer al margen de las sangrientas luchas sucesorias, además de trasladar el cuerpo de Alejandro Magno, que marchaba hacia Pella (Macedonia), a Alejandría (Egipto) donde fue sepultado.

Los Lágidas fijaron su capital en Alejandría, ciudad fundada por Alejandro Magno en el 331 a. C. Habitada principalmente por griegos y en menor medida por egipcios y judíos, tuvo más de 1.000.000 de habitantes, sin contar los esclavos y los extranjeros. Desde su fundación se convirtió en el mayor centro comercial e intelectual de la Antigüedad.

Los Ptolomeos, pese a su origen greco-macedonio, respetaron muchas de las milenarias tradiciones de Egipto; de este modo, continuaron con la costumbre de representar a los soberanos en los edificios y templos, que siguieron construyéndose según los modelos clásicos egipcios, aunque introdujeron algunas innovaciones. Establecieron una poderosa maquinaria administrativa en la que se entrelazaban los elementos egipcios con los greco-macedonios, convirtiendo al país en una de las mayores potencias del momento desde el punto de vista político, económico y cultural; introdujeron la acuñación de moneda y crearon el sistema bancario más avanzado de la Antigüedad. La propiedad de la tierra era del estado, el cual la alquilaba al pueblo junto con las semillas que éste plantaba y que posteriormente revertían al estado en forma de cosechas, que se repartían de nuevo entre el pueblo una vez retirada la parte de los templos y del faraón.

En el terreno religioso, los Ptolomeos, introdujeron nuevos dioses, que se integraron pronto en el panteón tradicional egipcio: Dionisos, dios del vino y los misterios órficos, se asimiló a Amón, y Afrodita, diosa del amor y la belleza, a Isis. También introdujeron nuevos cultos resultantes de la fusión de dioses griegos y egipcios, como el de Serapis o Hermanubis, la deificación de Alejandro Magno y de ellos mismos. Los hábitos y las prácticas religiosas antiguas se siguieron respetando y patrocinando: así se restauraron numerosos cultos tradicionales como el del toro sagrado Bukhis.

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Frontón de época Ptolemaica 305-30 a. C.


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Reino visigodo de Toledo

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Una de las épocas más importantes tanto para el mundo occidental, como especialmente para la historia de la Península Ibérica, es la transicional entre la Hispania romana y el Al-Ándalus musulmán.

Es una época poco cononocida y quizás algo olvidada, pero con una importancia fundamental, ya que los reinos visigodos heredaron la Hispania romana, se convirtieron al cristianismo y a pesar de que toda su historia fue convulsa y plagada de conflictos internos y externos, su identidad cultural sería la base de la unidad de los reinos cristianos que a partir del año 712 comenzarían la Reconquista de Al-Ándalus.


[A finales del siglo IV el Imperio Romano experimenta una serie de crisis que contribuyen a su decadencia y culmina en su división en dos zonas, oriental y occidental, regidas respectivamente por los emperadores Honorio y Arcadio.

Impero Romano Oriente, Occidente. elantiguomundo.com

El siglo V fue un periodo de grandes cambios, a lo largo del mismo las incursiones de las distintas confederaciones de jefaturas militares germanas amenazan las fronteras imperiales. En el año 409, en un contexto de guerra civil en el Imperio Romano de Occidente, se produce la entrada en el territorio de Hispania de los Suevos, Vándalos y Alanos. Como respuesta, pocos años después el imperio firmará un pacto (foedus) con el rey visigodo Valia, por el que los visigodos de comprometen a acabar con el poder de los Vándalos, Suevos y Alanos a cambio de su instalación legítima dentro del territorio imperial. Este asentamiento finalmente se acabó realizando en Aquitania, en torno a la ciudad de Touluse, que sería la capital del futuro reino Visigodo.

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Tras un prolongado periodo de inestabilidad, marcado por conflictos internos e invasiones de poderes externos, como las distintas incursiones realizadas por la confederación de los Hunos, el Imperio Romano de Occidente desaparece como entidad política en el año 476. En ese momento, apoyándose en muchos casos en la legitimidad de los pactos foedus suscritos en su momento por las autoridades romanas, surgen los llamados reinos romano-germánicos, como el Visigodo de Aquitania, el Suevo en el sector occidental de la península Ibérica, el reino de los Francos en la Galia septentrional o el reino Vándalo del norte de África. A ellos se sumará poco después el reino Ostrogodo de Italia.

Sin embargo, en el siglo VI el emperador bizantino Justiniano lanza una serie de campañas para reconquistar Italia, el norte de África y las costas de la zona sur-este de Hispania. Como resultado, desparecen el reino Vándalo de África y el reino Ostrogodo de Italia, que sufrirá poco después un nuevo conflicto con la irrupción de los longobardos en la Península.

Mientras tanto, los visigodos establecidos en Aquitania y con capital en Tolosa, tratan de consolidar su poder a ambos lados de los Pirineos. En Hispania actúan como aliados de Roma frente a los suevos en la campaña que pone fin al expansionismo de estos en la batalla del Órbigo (456), mientras en el norte de Galia tiene que hacer frente a la nueva amenaza que suponen los Francos. Tras varios años de tensiones, el enfrentamiento entre ambos poderes tiene lugar en la batalla de Vouillé (507), que finaliza con una derrota sin paliativos y la muerte del propio rey visigodo Alairco II.

Como consecuencia, el reino de los Francos se afianza como potencia dominante en la zona, al tiempo que el reino visigodo atraviesa por un periodo de extrema debilidad. Tras un nuevo conflicto con los Francos bajo el reinado de Amalarico, que es finalmente asesinado (531), los Visigodos se ven forzados a asentarse de forma definitiva en Hispania, conservando en la Galia únicamente la provincia Narbonense.

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A su llegada a la Península Ibérica los Visigodos eran arrianos, herejía que negaba la divinidad de Cristo, condenada como herética en el concilio de Nicea (325). A partir de la conversión de Recaredo, el catolicismo se declara religión oficial en el III concilio de Toledo (589). Desde este momento, iglesia y monarquía colaborarán en el gobierno del estado.]


Texto de presentación del Museo de los Concilios y de la Cultura Visigótica.

C/ de San Clemente, Toledo, España.

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