Crisis del Antiguo Régimen, Revolución Americana y 1ªRevolución industrial

Damos comienzo a la serie de artículos sobre la Historia del Mundo Contemporáneo que teníamos pendiente abordar. Como es costumbre en la página, se trata de artículos escuetos pero concisos, con suficiente información para tener una primera toma de contacto con estos acontecimientos que llevaron al mundo del Antiguo Régimen hasta la modernidad, y cuyas consecuencias crearon el mundo en el que vivimos hoy en día.

Dividiremos esta etapa en dos bloques, el internacional, en el que veremos las Revoluciones Francesa, Americana y Rusa, Colonialismos, grandes guerras mundiales, etc. y un segundo bloque dedicado a la historia de España a partir de la Guerra de la Independencia.

Una vez más, enfatizar en la importancia de esta etapa, el mundo se transforma más drásticamente que en los miles de años que preceden a la historia del hombre, tras estos cambios el mundo pasa a ser completamente diferente, y no olvidemos que aún nos encontramos en esa edad.


1 La crisis del Antiguo Régimen

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La revolución de 1830 en Bélgica. Wappers, 1834.

El Antiguo régimen designa las formas de organización económica, política y social existentes desde la formación de los estados modernos hasta la edad contemporánea; momento en el cual las Revoluciones liberales comenzaron a destruirlo en el siglo XVIII.

El Antiguo Régimen tenía una agricultura básicamente agraria. La industria se limitaba a pequeños talleres, trabajadores a domicilio y las grandes fábricas que usaban el mismo proceso artesanal de las pequeñas.

El aislamiento de las comunidades rurales y la ineficiencia de los transportes condicionaban negativamente el comercio.

La sociedad estaba dividida en tres grupos sociales aunque en general era pobre: nobleza, clero y estado llano.

La nobleza suponía el 5% de la población, estaba dotada de privilegios legales y su riqueza se basaba en el arrendamiento de tierras y herencia de profesiones.

El clero también tenía importantes privilegios y riquezas, por último, el tercer estado era el resto de la sociedad, los cuales pagaban los impuestos reales y eclesiásticos.

Hay que destacar también a la burguesía, clase social que fue alcanzando una buena posición económica sin pertenecer a ninguno de las otras tres; solían ser médicos, mercaderes, artesanos, etc., y acabaron ennobleciéndose o siendo representación estamental del tercer estado.

En esta sociedad, la autoridad del Rey era incuestionable y de origen divino, llevando a la ineficiencia política.

El factor decisivo de cambio fue la actitud crítica, pensamiento surgido de La Ilustración, asumido por la burguesía y que criticaba una organización política y social irracional. Destaca el pensador inglés J. Locke, quien negaba el origen divino del Rey.

Las principales causas de la crisis serán el fracaso del despotismo ilustrado y la aparición de la Ilustración, corriente francesa de pensamiento reformador que se dio durante el siglo XVIII con pensadores como Locke y Newton. Sus conceptos fundamentales eran la razón, crítica, libertad y felicidad; siendo Francia el centro de irradiación con los filósofos ilustrados Montesquieu, Voltaire y Roussou, publicándose la obra cumbre de la ilustración, compendio de todo el saber humano, la “Enciclopedia”.

Finalmente, las Revoluciones liberales prácticamente abolieron el Estado absolutista y los privilegios de la nobleza. El componente económico de ese cambio es la revolución industrial y el componente social la revolución burguesa.


2 La Revolución Americana

Revolución Americana

Entre 1756 y 1763 Francia y España combaten contra Gran Bretaña por los territorios de América del norte en la Guerra de los siete años, dejando a los ingleses como vencedores, conquistando su rey Jorge III, parte del actual Canadá y tierras del oeste.

Los colonos recién llegados pueblan las ciudades y fundan otras nuevas. Al combatir a los indios, la corona ayuda a crear nuevas oportunidades para los colonos, así, los territorios se liberan y se llenan de fincas que proveen grano y tabaco a Gran Bretaña.

La sociedad no tiene una fuerte aristocracia dada por el nacimiento, todos comercian a la par y los blancos son todos iguales. Sin embargo es también una sociedad esclavista. Pero gran Bretaña, al estar al inicio de la primera revolución industrial, y ser un imperio tan grande, necesita que sus colonias le aporten las materias primas y las exprime con abusivos impuestos como el del papel timbrado.

Tras años de abusivos impuestos e incidentes, la revolución estalla en Boston en 1773, cuando el parlamento inglés aprueba la “Tee Up” y la sociedad liderada por Samuel Adams “Los hijos de la libertad” arrojan el té de los barcos ingleses al mar. En represalia, Jorge III cierra el puerto de Boston y manda un nuevo gobernador.

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En 1774 se reúne el primer congreso continental en Filadelfia. Las colonias comienzan a organizar sus milicias y cortes de justicia propias. No se inclinan radicalmente, pero defienden el derecho de las colonias a manejar sus asuntos internos sin el imperio; así mismo, John Adams y T. Jefferson ya van poniendo en marcha la idea de independencia.

Un año después, un grupo de colonos rebeldes intenta tomar Concord y se enfrentan en Lexington a los ingleses por los que son derrotados, iniciando así la Guerra de la independencia americana.

Se reúne un nuevo congreso más contundente, el cual se vuelve independentista y se nombra a Washington comandante en jefe gracias a la influencia de John Adams.

Los ejércitos se enfrentan en Bunker Hill, y los revolucionarios tienen que retirarse de nuevo.

El 4 de julio de 1776 se reúnen nuevamente para la declaración de la independencia y Derechos del Hombre, que T. Jefferson, John Adams y Benjamín Franklin redactan.

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En 1777 se enfrentan en Saratoga y los británicos se rinden, esto hace que cambie el rumbo de la guerra; además Carlos III de España y Luis XVI de Francia se alían con los revolucionarios gracias a las negociaciones de Benjamín Franklin.

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Rendición del General Burgoyne tras la batalla de Saratoga

En el año 1781 en Yorktown se enfrentan los revolucionarios, ahora con los apoyos europeos, al último reducto británico, el cual decide rendirse, siendo esta la última gran batalla de la independencia americana.

Finalmente, en 1783 se firma el Tratado de París, dando fin a la guerra y reconociendo la independencia de los Estados Unidos de América. Cuatro años después, en 1787 se crea una Constitución federal, uniéndose políticamente los Trece Estados.

La Revolución Americana tuvo notable repercusión e nivel internacional, siendo ejemplo de Gobierno basado en principios racionales y haciendo que en Europa creciese el interés en la creación de gobiernos parlamentarios.


3 La primera revolución industrial

Se inició en Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVIII y se extendió a Europa, EEUU y Japón hasta mediados del XIX.

Engloba todos los avances científicos y tecnológicos que provocaron grandes cambios en la estructura social, pasando del viejo mundo rural al urbano, del taller a la fábrica, de la economía estática del Antiguo Régimen a la capitalista, y provocando también el aumento de población.

3.1 Crecimiento demográfico

Se explica por la disminución de la mortalidad gracias a los avances en medicina, tratamiento de aguas, mejoras de higiene, aumento de la natalidad y los movimientos migratorios.

Aun así continuaron una elevada mortalidad infantil, hambrunas que provocaron muertes y emigraciones hasta mediados del siglo XIX, y epidemias como el cólera.

Con el desarrollo industrial se dio un doble flujo demográfico, el primero se produjo del campo a las ciudades, las cuales se fueron urbanizando dando lugar a un nuevo modo de vida especialmente duro: viviendas pequeñas e insalubres, falta de higiene, mala alimentación y hacinamiento; y el segundo, hacia otros continentes, siendo posible por la Revolución de los transportes, que facilitó enormemente la movilidad de personas.

3.2 Desarrollo de la agricultura, industria y transportes

En Europa se puede hablar de una revolución agrícola, la cual permitió suprimir el barbecho y comenzar a alternar grano para alimentación humana con forrajes para la animal, además se introdujeron los abonos y  nuevos cultivos. También se aplicaron al campo avances tecnológicos como nuevos arados y cosechadoras que aumentaron la producción. Todo esto permitió la comercialización de excedentes y liberación de mano agrícola, la cual fue a trabajar a las fábricas.

En cuanto a la industria, se sustituyeron las antiguas fuentes de energía como la humana y animal, por otras nuevas, la hidráulica y el vapor (liberado por combustión de carbón en lugar de madera); siendo el hierro el material clave en los nuevos tiempos y el nacimiento de la industria siderúrgica.

Finalmente, a finales del siglo XIX se dio la “Revolución de los transportes” con el desarrollo del ferrocarril, la navegación a vapor, construcción de carreteras y posterior aparición del automóvil.

Locomotora de vapor

El ferrocarril fue el eje económico fundamental del siglo XIX y principal motor de la revolución industrial, revitalizando la sociedad, la economía y facilitando la movilidad.

3.3 La nueva sociedad

Lentamente se originó la “sociedad de clases”, más dinámica y abierta que la estamental del Antiguo Régimen, pero con una gran competencia, siendo sus pilares el trabajo y el dinero. Las relaciones se establecieron en función de la posesión de los medios de producción, la generalización de la igualdad jurídica de todos los ciudadanos ante la ley, y la pertenencia a una clase social determinada.

Gracias al liberalismo surgido de las “revoluciones liberales”, la burguesía ascendió en la escala social y llegó a convivir con la aristocracia haciendo frente al proletariado al que dejó indefenso; aunque también existió la pequeña burguesía, los cuales eran clase media de profesionales liberales, pequeños comerciantes, etc.

Finalmente estaba el “campesinado y el “proletariado”, cuyas condiciones de vida eran muy difíciles y las malas cosechas provocaban hambre y muerte. Así, en relación bilateral del contrato de trabajo el proletario debía aceptar la oferta aunque fuera injusta, sintiéndose explotado y sin aportar nada propiamente humano a su labor.

Con el capitalismo industrial el dueño de las herramientas y de los productos era el empresario.

Estas relaciones, junto a las durísimas y abusivas condiciones de trabajo, provocaron graves conflictos sociales.

Algunos obreros trataron de superar la situación uniéndose y formando organizaciones de resistencia, siendo éste el origen del movimiento obrero.


Bibliografía:

GARCÍA QUEIPO DE LLANO, GENOVEVA. CASANOVA GÓMEZ, MARINA. MARÍN ARCE, JOSE Mª. RIVAS LARA, LUCÍA. SUEIRO SEOANE, SUSANA. YBARRA ENRÍQUEZ DE LA ORDEN, CONCEPCIÓN. (2012) “Historia del mundo contemporáneo”. Ed: Univérsitas. España. Madrid.

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