Agustina de Aragón

Agustina de Aragón Dalmau“Agustina de Aragón”, por Augusto Ferrer-Dalmau (2012)

“Sin duda, las mujeres españolas son las más bellas del mundo. La mujer española es sólida, la mujer española se echa el país a sus espaldas”

Richard Nathaniel Wright


El escritor afroamericano Richard Wright no era un ferviente admirador de la cultura española, aun así, no pudo si no elogiar a las mujeres que siempre han sostenido desde un plano secundario, y a la vez fundamental, a este país.

Sin detrimento a las mujeres de otras nacionalidades, no deja de ser cierto que la mujer española es especialmente fuerte, quizás este valor venga de los siglos y siglos de historia convulsa de esta tierra, en la que ellas debían cargar con el peso de unas familias con padres ausentes por las guerras, trabajando y sacando adelante a sus hijos, no pudieron si no curtirse y acumular una fuerza y valor, que pasaron a ser rasgo hereditario de nuestras mujeres.

Pero cada cierto tiempo, en el mundo en el que el hombre parecía tener el monopolio de las gestas heróicas, surgía una mujer que destacaba especialmente como portavoz de todas sus hermanas. Este es el caso de Agustina de Aragón, ejemplo de los valores y fuerza de estas mujeres, estandarte de la lucha contra los invasores y defensa de la tierra que la vio crecer, así como de todos los héroes anónimos cuyos nombres suelen perderse en la Historia.


Nacía en el año 1786, en el barrio barcelonés de La Ribera, Agustina Raimunda Maria Saragossa i Domènech, más conocida por su leyenda como “Agustina de Aragón” o “La artillera”.

Pasó toda su infancia en la ciudad de Barcelona, contrayendo matrimonio, a los 17 años de edad, con el cabo de artillería Joan Roca i Vilaseca, un activo luchador en La Guerra de la Independencia Española y veterano de la batalla del Brunch.

Los acontecimientos de la guerra contra los franceses, llevaron a la pareja ha residir en la ciudad de Zaragoza, plaza en la que Agustina realizó la gesta que forjó su leyenda como “La Artillera”, en un tiempo en el cual España estaba tan necesitada de héroes:

Zaragoza resistía desde hacía días el asedio de las tropas napoleónicas, hasta que el día dos de julio, realizaron los franceses un grán asalto en la zona del Portillo, donde la batería de cañones allí dispuesta, había ido perdiendo a todos sus defensores, muertos o heridos. Es entonces cuando nuestra heroína hace su aparición. Agustina, como muchas mujeres, se encargaba de suministrar comida a los hombres que defendían la ciudad, pero al llegar a su destino y ver tal desastre, tomó la mecha de las manos de un soldado moribundo y prendió uno de los cañones, disparándolo contra los invasores y provocando su retirada, permitiendo así que las tropas españolas tuviesen el tiempo necesario para mandar refuerzos y continuar con la defensa de la ciudad.

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Tras esta gesta, el general Palafox admitió a Agustina en el cuerpo de artilleros, donde llegaría al grado de subteniente, continuando activamente en la defensa de Zaragoza hasta su caída el 21 de febrero de 1809. Fue tomada como prisionera por los franceses durante un breve periodo de tiempo hasta que fue liberada en un intercambio de rehenes.

Para entonces, la gesta de Agustina ya era conocida por todo el reino, y esta trabajó incansable en lo que quedaba de guerra, recorriendo la península para animar a los ejercitos españoles.

Finalizada la guerra, fue reconocida como heroina por el rey Fernando VII y se la asignó una pensión por los servicios prestados.

Finalmente, y tras varios matrimonios, falleció en la ciudad de Ceuta a la edad de 71 años y fue enterrada en el cementerio de Santa Catalina. En 1870 sus restos fueron llevados a Zaragoza, reposando primero en el Pilar y en 1908, pasaron a la capilla de la iglesia de Nuestra Señora del Portillo.

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Los diez de Bernini

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Damos comienzo al primer proyecto que vamos a realizar via web.

Como veis, lo hemos titulado “Los diez de Bernini” refiriéndonos a los días que pasan entre el aniversario de su muerte (28/noviembre/1680) y el aniversario de su nacimiento (07/diciembre/1680), incluso parece que el maestro italiano nos empuja a comenzar un recorrido inverso por su vida, no obstante, puede ser el amor que siento hacia las obras de Bernini el que me hace ver esta parte poética en un simple azar.

-Primera parte del proyecto:

Durante estos diez días, iremos repasando y conociendo las obras más representativas del artista a través de las cuentas de Facebook:

https://www.facebook.com/pages/El-Antiguo-Mundo/326540247528295?ref=hl

y Twitter:

https://twitter.com/ElAntiguoMundo .

-Segunda parte del proyecto:

Entre los días 3 y 7 de noviembre comenzamos el trabajo de investigación en Roma, donde buscaremos y recopilaremos información gráfica de las obras de Bernini repartidas por “La Ciudad Eterna”, incluyendo la Galería Borghese.

-Tercera parte del proyecto:

Tras recopilar toda la información y fotografías propias, procederemos a realizar el objetivo final de este trabajo, un mapa interactivo de Roma con la disposición de cada obra de Bernini.

Este mapa podrá ayudarnos a recorrer la ciudad buscando el legado artístico del italiano, ya sea de manera virtual, o recorriendo sus vetustas calles.

Esperamos que os ilusione tanto como a nuestro equipo y dejéis vuestras sugerencias para que entre todos, logremos un gran trabajo que a todos nos sea útil.


Autor:

Luis Miguel Carranza Peco

Hatuey “El primer rebelde americano”

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Como español amante de mi tierra y de la cultura de mis ancestros, es a los distintos pueblos de Latinoamérica a los que me siento más cercano y afín. A esto se suma que cada vez es más grande el grupo de latinoamericanos en la web, por esto, y para que todos tengamos un espacio en el que nos sintamos especialmente identificados y podamos participar, he decidido crear la categoría de “Historia de Latinoamérica”.

Como primer artículo para esta categoría he elegido hablar sobre Hatuey, estandarte de la resistencia indígena y el primero de la que sería una amplia genealogía de heroes americanos.

Hace ya más de 500 años que la Historia cruzó nuestros caminos, y ahora nos corresponde a nosotros, como herederos de este mestizaje, el compartir y aprender sobre nuestras culturas y tradiciones, nunca olvidando nuestras raíces, si no compartiéndolas. Lo que antaño nos diferenció debe ser la argamasa del aprendizaje y la concordia, y que todo lo que nos une se convierta en respeto y fraternidad.

Por último, quiero dedicar este artículo a todos los bolivianos que recientemente me han acogido con un cariño y amistad extraordinarios, a mi familia cochabambina que tanto me ha enseñado, y en especial a mi sobrina, una preciosa hispano-boliviana de ojos negros, bendecida desde la cuna por ser la unión de tan ricas culturas.

Sin mas, os dejo el artículo y mando un último abrazo para todos los pueblos de Latinoamérica.


Tras ser expulsado de Quisqueya por los expedicionarios españoles, las actuales República Dominicana y Haití, Hatuey llegó a la Isla de Cuba, donde fue reclutando hombres en las distintas tribus indígenas taínas (uno de las principales pueblos indígenas del Caribe) y advirtiéndoles sobre la amenaza que se cernía sobre ellos cuando llegasen los españoles.

A Hatuey se le atribuye este discurso que dirigió a los Taínos de Caobana mientras sostenía piezas de oro en sus manos:

“Este es el Dios que los españoles adoran. Por estos pelean y matan; por estos es que nos persiguen y es por ello que tenemos que tirarlos al mar… Nos dicen, estos tiranos, que adoran a un Dios de paz e igualdad, pero usurpan nuestras tierras y nos hacen sus esclavos. Ellos nos hablan de un alma inmortal y de sus recompensas y castigos eternos, pero roban nuestras pertenencias, seducen a nuestras mujeres, violan a nuestras hijas. Incapaces de igualarnos en valor, estos cobardes se cubren con hierro que nuestras armas no pueden romper”.

Logró juntar un pequeño grupo de hombres para la defensa de las islas y acto seguido comenzaron las acciones contra los invasores europeos que se asentaban en Baracoa, aun siendo conscientes de que luchaban en inferioridad numérica contra un poderoso enemigo. La estrategia que utilizaron consistía en realizar ataques por sorpresa en pequeños grupos y retirarse rápidamente a la selva, pero los españoles, dirigidos por Diego Velázquez y con una grán superioridad tecnológica, eran conocedores de estas tácticas y fueron derrotando paulatinamente a los grupos indígenas que opusieron resistencia.

Finalmente, Hatuey fue capturado gracias a un grupo de prisioneros que lo delataron y fue ejecutado en Granma, siendo quemado vivo en una hoguera.

Se cuenta que sus verdugos, justo antes de prender las llamas de su martirio, le ofrecieron la posibilidad de convertirse al cristianismo con la promesa de que su alma ascendiese al cielo y este, impasible, contestó:

“No quiero yo ir allá, sino al infierno, por no estar donde estén y por no ver tan cruel gente”.


La Luz de Yara, leyenda más antigua de Cuba, cuenta que algunas noches se puede observar una luz benigna saliendo al paso de los viajeros que recorren los caminos, esta luz se considera el alma de Hatuey, que en el momento de expirar en la pira, brotó de sus labios para vagar eternamente, negándose a abandonar su lucha y el lugar donde fue ejecutado.

Otra versión narra que Yara era la esposa del heroe, quien se lanzó a las llamas de la hoguera para compartir el dolor y morir junto con su amante. De este sacrificio, surgió la unión de dos almas, siendo esta la luz que vaga por siempre en los caminos de Yara.