Orígenes de la sexualidad

Cuando hablamos sobre la sexualidad, estamos hablando sobre una cualidad inherente al ser humano.

Se podría decir, que lo que diferencia al hombre de cualquier especie animal, es la capacidad de crear e imaginar las posibilidades que ofrece su mundo, de cambiar su entorno y su sociedad; y es el sexo, el ámbito en el que más se aprecia esta necesidad de diferenciarse.

Pero como todo en nuestra historia, la sexualidad también ha llevado un recorrido evolutivo a lo largo de los años. Independientemente de las diferentes peculiaridades y costumbres sexuales de cada cultura alternante de nuestro pasado y presente, podríamos destacar tres acontecimientos o etapas que influyeron fuertemente en esta evolución.


La primera etapa, es el proceso biológico de hominización, por el cual se fue transformando uno de los linajes de primates en homínidos, los cuales se caracterizaban por una postura erguida. Puede parecer algo trivial, pero es un importantísimo factor diferencial con el resto de mamíferos existentes hasta el momento. Al tener esta “nueva postura” el coito pasa a ser  frente a frente.

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La prioridad absoluta en esta época es la supervivencia de la especie, al ser muy corta la esperanza de vida, la práctica habitual era la promiscuidad y rápida satisfacción de los impulsos sexuales. Pero, como ya hemos visto, al cambiar la postura, el coito pasa gradualmente a ser una experiencia más social y a tener un significado más importante que el meramente reproductivo.

En esta etapa comienzan las primeras manifestaciones artísticas, en las cuales la sexualidad, la caza y la naturaleza tienen un protagonismo absoluto.

La mujer era considerada como la “dadora de vida” y era frecuentemente representada en estatuillas de carácter divino, con los órganos reproductores de gran tamaño y unas proporciones que reflejaban el objetivo de abundancia que buscaban y necesitaban en estas sociedades cavernarias.

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Otra manifestación artística común consistía en representar, también de manera desproporcionada, los genitales femeninos, considerados como el cáliz de vida

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y los masculinos como símbolo de su potencia sexual, aunque también se cree que estos falos podrían haber tenido funciones masturbatorias para la mujer y usados en el acto sexual en el que la homosexualidad era común.

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A pesar de tener varias muestras pictóricas y escultóricas, la sexualidad en el paleolítico continúa siendo un misterio, en el cual la máxima es perpetuar la especie, dominaba la promiscuidad, y la mujer era considerada el centro de la vida.

Aproximadamente hacia el siglo IX a. C. se produce el segundo de los acontecimientos que destacamos, La revolución neolítica.

Éste proceso consiste en un cambio radical en las costumbres del hombre, dejando gradualmente su forma de vida nómada para asentarse y comenzar así la creación de sociedades complejas.

Los inicios de esta sedentarización se produce primeramente en las tierras que comprenden las riveras del Nilo en Egipto, hasta las de los grandes ríos de Mesopotamia, Tigris y Eúfrates.

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La prioridad del ser humano continúa siendo la supervivencia y la esperanza de vida muy baja, pero ahora gana algo que no tenía, tiempo. Así, la sociedad se hace más compleja y la vida sexual ya comienza a dar muestras de inventiva y una mayor complejidad.

Las prácticas sexuales en Mesopotamia, una de estas primeras civilizaciones, gozaban de un carácter abierto, sin tapujos y  en ocasiones sagrado. La naturaleza y la fertilidad eran las madres de las primeras manifestaciones religiosas y el sexo era una práctica habitual para conectar con las divinidades primigenias de la madre tierra.

Era común realizar el acto sexual en lugares públicos y en los grandes templos, donde las sacerdotisas de la diosa Isthar esperaban a los fieles para satisfacer sus deseos sexuales y mediar entre la diosa y el hombre.

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Otra práctica habitual era una especie de subasta de mujeres, en las cuales los hombres podían mantener relaciones con las mujeres que les interesasen y el dinero recaudado pasaría a formar parte de la dote de las mujeres menos agraciadas o necesitadas de esposo.

También era común utilizar a las mujeres como modo de pago de deudas. Ciertamente eran sociedades machistas, pero la mujer tenía un papel civilizador y la prostitución tenía un significado social muy diferente al actual, tal como podemos comprobar en el famoso “Poema de Gilgamesh” en el cual el hombre civilizado envía al salvaje una prostituta para educarlo. Aquí se entiende que el papel de la mujer no es el de un objeto, sino que actúa como dadora de placer, dueña de las pasiones, mediadora entre los dioses y el hombre, y maestra de una vida civilizada.

Egipto es la otra de las primeras culturas que queremos destacar.

No se conoce mucho acerca de la sexualidad en el periodo predinástico, pero era una sociedad que dependía totalmente del río Nilo y su fertilidad.

Uno de los primeros ejemplos de cultura ligada a la sexualidad es el mito heliopolitano de la creación del mundo en el cual el demiurgo crea a la primera pareja de dioses a partir de su masturbación:

“Oh Atum, tú que te has elevado en tanto que elevación.

Tú que has ascendido tanto que a Benben en la morada de Benu, en Heliópolis.

Tú has escupido a Shu y has expectorado a Tefnut”.

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Ciertamente, el erotismo impregnaba la cultura egipcia, desde su particular cosmogonía hasta la vida cotidiana.

[“Según los historiadores, en la llamada Época Predinástica (en el período comprendido entre el año 4500 y el 3000 a. C.), esta tuvo al parecer un carácter sagrado. Diversos grabados nos muestran cómo se realizaban ceremonias religiosas casi orgiásticas, en las que las sacerdotisas se estimulaban incluso con objetos con formas fálicas. Estas mujeres eran las llamadas palácidas, destacaban por su belleza y su origen aristocrático, y su finalidad era la de participar en los rituales de la siembra para estimular el mítico poder fertilizador del río Nilo”.

Extracto Qúo Vicente Fernández – 13/08/2014]

La vida en el antiguo Egipto era realmente dura, por lo cual, sus habitantes no podían ser restrictivos en el ámbito sexual. No se tienen escritos y representaciones de carácter oficial, pero a través de papiros y grafitis, se sabe que la masturbación era una práctica habitual,  al igual que la práctica de sexo con carácter ritual y la prostitución.  La naturalidad, religiosidad y escased de tabúes definía la vida sexual en Egipto.

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A estas primeras civilizaciones les seguirán las grandes culturas de Roma y Grecia entre otras. La vida sexual, lejos de globalizarse, se desatará en un sinfín de posibilidades y costumbres en las que destacamos la hegemonía cultural de las grandes religiones monoteístas como el tercer elemento que deseamos resaltar en la historia de la sexualidad.

A través del tiempo y el espacio geográfico, la sexualidad irá cambiando y lo que para una cultura se considere tabú, para otra será su realidad. Realidad en constante cambio y con los únicos límites de nuestra imaginación y el respeto mutuo.


Bibliografía:

HUMBERT, Juan. (2000): Mitología griega y romana. Ed. Gustavo Gili. España, Barcelona.

AZNAR ALMAZÁN, Sagrario. CÁMARA MUÑOZ, Alicia. (2002): Historia del Arte. Ed. UNED. España, Madrid.

AJEET JAISWAL. (2007): The hominization process of Homo Sapiens. Ed. University of Delhi, India.

CERVELLÓ, Josep. (2014): Curso egiptología UAB 2ª ed. Coursera


Autor:

Luis Miguel Carranza Peco

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Monumentos de Granada

Difícil tarea la de seleccionar únicamente cinco conjuntos monumentales de una de las ciudades con más densidad histórica y artística de España, finalmente me he decidido por La catedral, Capilla real, Monasterio de la Cartuja, El bañuelo, y el rubí de Granada, La Alhambra. Con esta selección pretendo abarcar varias épocas y etapas del arte granadino, pasando desde las etapas ziríes y nazaríes musulmanas hasta el barroco y renacimiento español.


 

-Catedral:

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Tras la conquista de la ciudad por los Reyes Católicos en el año 1492, se pone en marcha un importante programa constructivo en la ciudad, cuya obra cumbre será la catedral que mandaría construir la reina Isabel de Castilla.

Fue construida sobre los terrenos que ocupaba la antigua mezquita aljama granadina. Los inicios de su construcción y su cimentación fueron responsabilidad de Enrique Egas, maestro del gótico, que tomó como referencia la de Toledo y su planta constituida por cinco naves con capillas por todo el perímetro. Diego Siloé continúa los trabajos cambiando el estilo gótico por el renacentista, siendo el responsable de la cabecera, concebida como un gran espacio central cubierto por cúpula.

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Destacan entre los accesos la Puerta del Ecce Homo, acceso más antiguo de la catedral y La puerta del Perdón, en cuyas enjutas encontramos las figuras de la justicia y la fe y es flanqueada por los escudos de los Reyes católicos y el emperador Carlos V.

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La fachada principal es obra de Alonso Cano, realizada en 1667, concebida como un monumental arco de triunfo.

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Los expertos la consideran la joya renacentista de España, aparte de la más bella del Renacimiento fuera de Italia.


 

-Capilla real:

Se encuentra entre la Catedral, la Lonja y la iglesia del Sagrario. Su estilo es Gótico isabelino y fue mandada erigir por los reyes católicos en el año 1504 como lugar de enterramiento de sus cuerpos.

Al fallecer antes de la finalización de su construcción, sus cuerpos reposaron primero en la Alhambra.

Carlos V enterró en la capilla a sus abuelos los Reyes católicos, Felipe el hermoso y Juana la Loca, su esposa Isabel, sus hijos y la princesa maría de Portugal; posteriormente, Felipe II se llevó a casi todos al Escorial, dejando únicamente a Isabel y Fernando, Juana y Felipe y el sarcófago del infante Miguel de Portugal, nieto de los Reyes Católicos, muerto niño.

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El monumento funerario de los Reyes Católicos es obra de Fancelli, quien lo construyó en Génova con mármol de Carrara, mientras que el de Juana y Felipe es obra de Ordóñez.


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Monasterio de la Cartuja:

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Fue fundado por Gonzalo Fernández de Córdoba (El Gran Capitán) sobre un antiguo carmen árabe llamado Aynadamar (Fuente de las Lágrimas), en cumplimiento de un voto pronunciado en aquel lugar al salvar la vida tras una celada de los musulmanes.

Aunque mezcla diversos estilos, su templo, Sancta Sanctorum y Sacristía, representa una de las cumbres de la arquitectura barroca española.

La iglesia fue terminada a principios del XVII y presenta una sola nave. Su fachada, de marmol gris con dos columnas jónicas, fue realizada en 1794 por Joaquín Hermoso.

El Sancta Sanctorum se encuentra detrás del altar mayor al cual se accede por una puerta de cristales de Venecia. El antiguo sagrario que albergaba era de plata y fue arrebatado por las tropas napoleónicas. El actual, tallado en madera, data del año 1816.

La Sacristía presenta una planta rectangular rematada por una bóveda de cañón. El zócalo es de mármoles de Lanjarón y las cajoneras son obra de Manuel Vázquez, quien empleó 34 años en finalizarlas.

La Cartuja de Granada estuvo habitada hasta el año 1836, cuando con la desamortización de Mendizábal, les fueron arrebatados los terrenos a los monjes.

Sacristía:

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Cúpula del sagrario:

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Tabernáculo del Sagrario:

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El Bañuelo:

Es un hamman musulmán situado a los pies de la Alhambra, construido en la época de los ziríes en el siglo XI, de los más antiguos, importantes y completos baños árabes que se conservan en España.

Tiene una planta rectangular y muros de hormigón, cubriendo los aposentos y bóvedas de ladrillo con tragaluces octogonales y con forma de estrella.

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Las columnas sobre las que descargan los arcos tienen capiteles reutilizados de origen romano, visigodo y califal. El edificio cuenta con varias salas cubiertas, siguiendo el esquema típico de las termas romanas (agua fría, templada y caliente).

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Tras la conquista de Granada por Los Reyes Católicos, muchos de estos edificios fueron inmediatamente destruidos a causa de su fama injustificada entre los cristianos, comparable a la de los burdeles. Inmediatamente tras la conquista, se edificó sobre estos baños una casa particular, ayudando en parte a la conservación de el hamman hasta su final restauración.


 

La Alhambra:

Sin duda el mayor tesoro de Granada es la Alhambra, su frondoso abrigo arbolado, su piel granate, y sus laberínticas entrañas repletas del embrujo musulmán que le dio forma.

El próximo artículo estará dedicado exclusivamente al rubí de Granada, La Alhambra.

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