¿Cuál es tu musa?

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Urania “La celestial”

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Urania, engendrada la novena noche de amor entre Zeus y Mnemósine, es la más joven de las nueve musas, considerada la protectora de las ciencias exactas, matemáticas, astronomía y astrología.

Era representada con una diadema de estrellas, sobre un globo terráqueo en el que toma medidas con un compás, y vestida con un manto azul estrellado, como símbolo de la bóveda celeste.

En algunas fuentes se dice que es la madre, junto con Apolo, del héroe Lino, el cual fue profesor de música del héroe griego por excelencia, Heracles, pero finalmente, a causa de un reproche a su alumno, Heracles enfureció y mató con su propia lira a su maestro.

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Terpsícore “La que deleita en la danza”

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Terpsícore, la musa inspiradora de la danza, el baile y de los coros de bailarines.

Representada con un aire jovial, esbelta y de gráciles movimientos, coronada con guirnaldas de flores y tocando una lira.

En sus inicios, antes de consolidarse la tradición de las nueve musas, Terpsícore era considerada una ninfa ligada a la naturaleza. También, en algunas versiones, se le atribuye la maternidad de las sirenas, al igual que a otras de sus hermanas.

Talía “La festiva”

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Talía es una de las dos musas del teatro (Melpóneme inspira la tragedia), inspiradora de la comedia. Se la representa como una deidad de carácter campestre, y portando una careta al igual que su hermana.

Tiene aspecto vivaracho y la mirada burlona; pies calzados con sandalias y circundaba su cabeza una corona de hiedra, planta que se mantiene siempre verde, emblema de la inmortalidad a la que aspiran los poetas.

Polimnia “La de muchos himnos”

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Polimnia es la musa inspiradora del canto sagrado y la retórica, aunque ocasionalmente se la consideraba la musa de la Historia, la danza, geometría e inventora de la agricultura.

Se la representaba vestida de blanco por completo y con un velo que la ocultaba el rostro, muestra de su carácter sagrado, en actitud pensativa y sosteniendo unas cadenas como símbolo del poder que ejerce sobre la elocuencia.

Sirenas griegas

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En la mitología griega, la primera mención sobre las sirenas (en La Odisea de Homero), se refiere a ellas como a seres con cuerpo de pájaro y rostro o torso de mujer, una especie de hadas musicales.

Siempre se las ha relacionado de algún modo con el otro mundo, ritos funerarios o incluso como las primeras portadoras de las almas de los difuntos al Hades.

Consideradas hijas de la musa Calíope y más habitualmente de la musa de la tragedia, Melpómene. Habitaban en Sicilia, en una isla vecina al cabo Pelore. Por más que fuesen ninfas del agua, tenían alas y el rostro de una hermosa doncella. Su número original se desconoce, en ocasiones se las trata como a ocho, cinco o como una tríada.

Su presencia era anunciada por un un murmullo armonioso: su canto mágico. Sus voces llegaban al corazón de los marineros que, para oírlas mejor, adelantaban el cuerpo acercándose a la superficie del agua en la que se sumergían para no regresar jamás. Pero estaba decretado que cuando un hombre pudiese pasar junto a las Sirenas sin sucumbir a su canto, estas hijas del agua perecerían. El héroe Ulises provocó la llegada del día fatal. Todos los hombres que formaban la tripulación de su barco se taparon las orejas con cera y Ulises fue atado al palo mayor del barco, con los oídos libres. De esta manera atravesó el navío el melodioso paraje sin que sobreviniese accidente alguno.

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Parténope, que era una de las Sirenas y que había sucumbido en el mar tras el triunfo de Ulises, fue arrojada por las olas a las playas de la costa italiana y enterrada con honores. A su sepulcro sucedió más tarde un templo, y al templo un pueblo, el cual gracias a circunstancias favorables se transformó en una importante ciudad y capital de toda la comarca. Esta ciudad es la famosa Nápoles, llamada antiguamente Parténope.